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Darío "Yuyo"
Céspedes |
Por Perico
Fissore.- Lo conocí de forma casual, a poco de mi retorno a Santa Fe,
y en
una actuación de la Sonora D’Irse, él
hizo de
interlocutor, entre Carlitos Sosa y yo… y me
llamó la
atención… tal vez por su forma de
vestir… no
sé… con el tiempo charlamos un poco
más… y
me di cuenta que era un tipo inquieto… pero que
sabía
más de lo que mostraba… le propuse una
nota… y
esto es lo que me dejó… muy rica por cierto...
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-A
que edad comenzaste con la música..?
Comencé
a estudiar a los
6 años en el IPEM, un instituto privado que
pertenecía al
Coro de la Universidad Nacional de Litoral, en aquella época
independiente. Allí participaba de todas las
actividades
que se desarrollaban, no solo música sino también
plástica, expresión corporal, dibujo,
etc. A los 11
años pasé a la Orquesta de Niños, a
estudiar
violín integrando la orquesta un tiempo después
hasta que
me agarró la época de la rebeldía y
con ella el
interés por la guitarra con la que empecé por el
otoño de 1996.
-Lo de la música, viene de familia..?
Si, soy hijo de
músicos y
eso sin duda tuvo mucho incentivo en mi vida musical. Desde
bebé
ya asistía a los ensayos del Coro de la Universidad y a sus
conciertos, a operas, peñas, guitarreadas y hasta al
instituto
de música cuando mi madre, conmigo a cuestas aún
iba a
estudiar en aquella vieja casona de San Jerónimo al
1700.
En ese sentido soy muy agradecido a mis padres porque me apoyaron
muchísimo y me incentivaron desde
pequeño a conocer y valorar este maravilloso arte que es la
música.
-Contame tu trayectoria...
Después
de mi paso por la
orquesta y ya con guitarra en mano, armé allá por
el
año 1999 un dúo llamado Vox Populi junto a
Nicolás
González, excelente guitarrista integrante en ese momento y
hasta la actualidad del grupo Sig Ragga. Fue a partir de muchas noches
de guitarreadas que decidimos armar este dúo, con la
intención de experimentar y tocar canciones de diferentes
géneros, propios y ajenos, temas que iban desde el jazz, el
country, blues, bossa, samba, entre otros. En el 2000 me
compré
mi primer y único bajo, solo por curiosidad, pues mi
instrumento
en aquella época era la guitarra; y en el 2001 me convocan
para
tocar el bajo en Sig Ragga (un sueño hecho realidad en aquel
momento) en el que participé hasta julio de 2002. En el
mismo
año, Vox Populi se transformó en grupo, al cual
se
integraron Gustavo Cortez, José Olmos,
Facundo
Maggio y el Chavo Micussi. Allí empezó a surgir
más la curiosidad por la música rioplatense, la
música peruana, venezolana y unos primeros acercamientos a
la
música centroamericana. En el 2003 se desarma,
producto de
la inundación más que nada, ya que muchos de los
chicos
se vieron afectados por este hecho. En septiembre de ese mismo
año decido volver al ruedo y armo Zama Nascente, banda con
la
cual seguí la línea que había dejado
Vox Populi,
aproximándonos mucho más a la música
centroamericana y en la que abundaban las composiciones propias. En el
2004 se arma
el grupo “La Clave” al cual me integro como bajista
y a
mediados de ese año me sumo al grupo “The
Mersey” en
reemplazo de mi querido amigo Fernando Conti. En Julio de 2005 lo
conozco a Enzo Vals en El Solar de las Artes, y a fines de ese
año me propone armar Tierra Soberana, al cual convocamos a
Maxi
Maglianese en bongó. Con este trío me empiezo a
“despedir” de la guitarra definitivamente para
dedicarme de
lleno al bajo y comienza mi romance con la música cubana,
estilo
que lo caracterizaba. A su vez integramos el staff de
músicos
del grupo humorístico Musicanthropus en la obra
“Que falta
de Geppetto”, escrita y dirigida por el mismo Enzo Valls. En
octubre de 2006, grabamos nuestro primer y único CD
“Mamoncillo y Camarón”, el cual es
presentado en el
auditorio de ATE el 14 de junio de 2007. Luego de la
disolución
a fines del 2007 decidí hacer un paráte musical
de un
año, producto del cansancio y agotamiento y me puse a
trabajar
en una fábrica. En noviembre de 2008 me convocan para hacer
un
reemplazo como bajista en la agrupación “Los
Dueños
Del Swing”, banda acompañante del cantante Sergio
Torres. De esta forma me resurgieron las ganas y el ánimo de
volver a la música y cumplir con un viejo sueño,
armar
una banda de salsa. A comienzos del 2009 formo “Sonera
Caribe”, renombrado “La Sonera” hace unos
meses y me
incorporo al grupo La Barriada como bajista y corista en mayo de 2009
bajo la dirección de Carlos
Speciali, y junto a los
músicos Juan Venturini y Federico Figueroa.
-Que instrumentos dominás..?
Aunque en general
siempre me
dominaron a mi, el que más domino es el bajo, en especial en
varios estilos latinoamericanos y fundamentalmente en la salsa y el
son, estilos a los que me he dedicado a escuchar y estudiar mucho desde
hace tiempo, y en segundo plano la guitarra y el tres cubano. Aunque
jamás me consideré un buen instrumentista sino
más
bien un apasionado de la música afro americana, estudio
mucho
escuchando, prestando atención a lo que trasmite una
canción y en muchos casos me planteo como quisiera decirlo
yo a
partir de mi instrumento.
-Que
proyecto te ocupa en estos momentos..?
En estos momentos
estoy
completamente abocado a “La Sonera” que es un
sueño
hecho realidad y es donde puedo explotar todo eso que me gusta de la
música cubana y centroamericana en general. Como creador y
director me permite, en particular, acoplar dos estilos que me encantan
como el son tradicional, por su música y sus
letras tan
risueñas, y la salsa por la fuerza que la caracteriza. El
repertorio surge pues, tomando sones clásicos y
adaptándolos a la instrumentación de una orquesta
de
salsa. Esto es, como decía, un viejo sueño que
anhelaba
cumplir desde hace años y, aunque con muchas dificultades,
el
grupo crece día a día, no solo musicalmente sino
también humanamente y eso me llena de orgullo. Siempre he
creído que lo fundamental en cualquier banda es el respeto y
la
buena onda entre todos, cosa que he logrado con este grupo de personas;
lo musical surge solo y fluye, simplemente por esta unión y
el
amor por la salsa.
Actualmente estamos
preparando
un show a modo de despedida de año en el Patio Catedral para
el
17 de diciembre y viendo la
posibilidad de grabar algo para el año que viene.
-Que anécdota curiosa recuerdas..?
La verdad es que no
recuerdo
muchas (y prefiero no acordarme de algunas). Recuerdo una bastante
cómica de hace varios años, en un recital de Sig
Ragga en
lo que era “La Base” a fines del 2001. Fue un
recital muy
bueno, con mucha energía y yo, tocando el bajo, haciendo
coros y
bailando desaforadamente al segundo tema comencé a pedir a
los
organizadores que acerquen agua al escenario. Pasaban los temas, yo
seguía insistiendo pero el agua nunca llegaba. Hasta que en
un
momento, con una voz endiablada tipo el exorcista pronunciaba
“AGUAAAAAA” al finalizar cada tema. La gente
comenzó
a reír, me pedían que lo repita y durante los
siguientes
recitales, me lo pedían hasta con dedicatoria incluida. Al
comenzar cada recital tenía un montón de
papelitos con
nombres a los que debía dedicarles un
“AGUAAAA”. El
tema es que el agua nunca llegó al escenario, pero a partir
de
esa noche fui mas reconocido por esa boludes que por lo que
hacía como músico.
-Algo
que quieras agregar...
Principalmente
agradecer a
quienes me han bancado en todo este tiempo, a mi novia Carina que es
una fuente de inspiración constante, a mis padres, a cada
integrante de La Sonera, y a los que ya no están en la banda
pero siguen siendo parte de ella. A todos los músicos con
los
que he compartido y de los cuales siempre he aprendido mucho y sigo
aprendiendo. A Carlos Sosa, Daniel Villarreal y a vos por el trabajo
constante por difundir esta increíble música y a
todos
aquellos, profesores, alumnos, bailarines y demás que nos
dan su
apoyo en cada recital.
Y para terminar,
algo que ya he
dicho muchas veces: mi deseo de que la salsa siga creciendo en Santa
Fe, pero para ello es importante la hermandad, dejar de pelear por
estupideces y dejar de fijarse en lo que hace o deja de hacer el otro,
dejar de lado las diferencias y unirnos por un solo objetivo que es
éste. Porque como bien dice Rubén Blades
“nacimos
de muchas madres pero aquí solo hay
hermanos…”
Hoy ya ha pasado un tiempo… y puedo decir que considero a
“Yuyo” Céspedes un tipo
legal… va de
frente… a pesar de pertenecer a generaciones distintas, me
considero su amigo… y eso para mi es
importantísimo… no es fácil encontrar
un tipo
joven con la “azotea” tan bien puesta… y
músico… y no sé… tal vez
algún
dia… me gustaría que hiciéramos algo
juntos… musicalmente hablando… porque
no..? Ya
veremos… Yuyo… gracias por esta nota…
estamos en
contacto…
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